De esta
manera las especies representan a cada uno de los diferentes
organismos que han vivido en el pasado o viven en el presente geológico.
Tradicionalmente
se agrupaba los dinosaurios en dos órdenes: los Ornitischia
(Ornitisquios) y los Saurischia (Saurisquios), pertenecientes a la
clase Reptilia (Reptiles), ya que se tomaba como base la forma de
la cintura pélvica que tenían: tipo reptil para saurisquios
y tipo ave para ornitisquios.
Sin embargo,
los sorprendentes hallazgos recientes, incluidos los realizados en México,
aunados a nuevas interpretaciones sobre la conducta de los dinosaurios,
generaron la necesidad de clasificarlos de forma distinta. Analicemos
algunas de ellas.
La poiquilotermia,
esto es, el hecho de que los animales tienen una temperatura interna
variable por el ambiente que los rodea, porque son ectotérmicos,
era la característica principal para separar a los reptiles,
y por lo tanto a los dinosaurios, de las otras clases de vertebrados.
Además, se consideraba que sólo las aves poseían
plumas.
Actualmente
se cree que los dinosaurios eran capaces de regular su temperatura corporal;
que poseían un mecanismo bioenergético efectivo y complejo
que les permitió ocupar una gran variedad de nichos ecológicos,
y que, por lo menos algunos dinosaurios de tamaño pequeño,
tenían plumas. Esto último se confirmó con el descubrimiento
de dinosaurios con plumas de aproximadamente 1 m de longitud, en el
año de 1996 en China, a los que se llamó Sinosauropteryx
prima (primera ala primitiva de China).
Algunos
investigadores, entre ellos el autor de la presente obra, consideran
que los dinosaurios no desaparecieron totalmente durante la llamada
"Gran extinción", en el límite de los periodos
Cretácico y Terciario, hace 65 millones de años, aproximadamente,
sino que algunos grupos sobrevivieron, dando lugar a una amplia gama
de formas. A los descendientes de los dinosaurios, entonces los llamamos
actualmente aves.
Un
argumento más en favor de esta propuesta es la relación
entre dinosaurios herbívoros y carnívoros, semejante a
la que se observa en las comunidades actuales de mamíferos, donde
el número de carnívoros es muy inferior con respecto a
los herbívoros, mientras que entre los reptiles el porcentaje
de organismos que se alimentan de plantas es de 4:2, en relación
con los que comen carne.

Otras
características importante de los dinosaurios es que fueron animales
que vivieron exclusivamente en la Era Mesozoica, en la que debieron
ser muy eficientes para caminar y correr sobre las antiguas masas continentales,
debido a las modificaciones morfológicas que presentaban, sobre
todo en sus extremidades inferiores. Las patas traseras tenían
una postura vertical y su movimiento era en plano parasagital. Este
hecho da como resultado un cambio en la forma como se articulan la cintura
y la rodilla, esto es, que las patas sostenían al cuerpo alzado
del suelo, permitiendo un bombeo sanguíneo más eficiente
que el de un reptil (Figura 1).

(Figura 1)
La
mano tiene un número reducido de falanges en los dedos más
externos, el IV y V (Figura g); el pie presenta tendencia a la tridactilia
por reducción de los dedos I y V (Figura c); en la cintura pélvica
el acetábulo está semiperforado y tiene cresta supracetabular
(Figura d); la tibia es torcida y la cresta cnemial es muy prominente
(Figura e).
Durante
mucho tiempo se sostuvo la idea de que los dinosaurios, igual que los
reptiles actuales, no eran organismos activos. De ahí la imagen
tan difundida del dinosaurio de andar lento y prácticamente inamovible.
Sin embargo, el Dr. Robert Bakker opina que al hablar de un Tirano saurio
debe pensarse en algo muy parecido a un correcaminos de 4 toneladas
de peso salido del infierno y no en una lagartija.
Obsérvese
con detenimiento el pecho de los dinosaurios, en particular las tres
primeras costillas. Éstas son enormes y el único órgano
que se encuentra en esa posición en los animales modernos es
el corazón. Los animales de sangre fría, como las tortugas,
cocodrilos y lagartijas, tienen un corazón pequeño. Los
animales de sangre fría tienen un metabolismo lento, no se mueven
mucho, ni corren por un período prolongado, por lo que les basta
un corazón pequeño. En cambio todos los dinosaurios, sin
importar su tamaño, tenían un corazón grande. Esa
es la mejor prueba de su elevado metabolismo, en comparación
con las aves.