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Resultados demográficos Se registró una población total de 39 individuos (22 machos, 17 hembras), incluyendo dos fundadores. Los cuatro fundadores produjeron 84 descendientes (40:40:4). La población, desde sus inicios hasta la conclusión de este estudio, creció a una tasa anual (lambda) de 1.3. La población actual crece a una tasa anual (lambda) de 1.085, con un tiempo de generación promedio de T = 7.24 años. La tasa de mortalidad de la población, hasta 1992, fue del 20.0% en promedio. En lo que toca a parámetros biológicos, un total de 18 camadas han sido producidas desde 1978. La producción de crías ha variado de 1 a 9 por hembra, con un promedio de 4.5 lobeznos por camada. El promedio de vida por individuo ha sido de 16 años, y el promedio de vida reproductiva de 8 años. Resultados del análisis genético. Sólo la hembra 5 y los machos 2 y 11, capturados en México, son fundadores verificados. El macho señalado como W o P5 en el libro genealógico ha sido considerado también fundador, aunque su identidad se desconoce en virtud de que la hembra 5 fue capturada en gestación. Nada se conoce en cuanto al parentesco de los fundadores excepto que el macho 2 es probablemente un descendiente de la hembra 5, tal como ha sido sugerido por los resultados de análisis moleculares. Siendo la única fundadora, la hembra 5 ha contribuido genéticamente en todos los linajes, de tal manera que está sobre-representada, con un total de 39 descendientes, mientras que los machos 11, 2 y W tienen contribuciones sobre 34, 16 y 23 individuos respectivamente. La hembra 5 produjo 5 camadas durante su vida reproductiva en cautiverio. La primera fue el producto de la cruza con el macho desconocido, de manera que dio a luz en cautiverio a 5 cachorros. En 1981 fue cruzada con el macho 11 produciendo una camada de 4 cachorros. En los siguientes tres años sólo se le permitió cruzarse con el macho 2, produciendo tres camadas de 2, 3 y 3 crías. Como consecuencia de estos apareamientos se formaron tres sub-linajes distintos. Algunos individuos de dos linajes (esto es, de los machos W y 11) fueron apareados entre sí formando dos líneas consanguíneas. Posteriormente, algunos de estos descendientes fueron apareados y se formó una línea altamente consanguínea. Por el otro lado, el macho 2 fue apareado con una hembra hija del macho 11. Los descendientes producidos fueron a su vez apareados con especímenes de padres 10 X 14. Estos descendientes son los menos consanguíneos y los que de hecho tienen la representación alélica original más equilibrada. Afortunada y sorpresivamente, estos animales, con número 85 a 88, nacieron en México. Como puede verse entonces, aún existen individuos que cargan una representación alélica original en proporciones casi iguales en lo que respecta a genes de los machos fundadores, lo que nos da la oportunidad de emprender un programa de apareamientos cuidadoso y con posibilidades de éxito. Resultados de estimación de probabilidades de extinción. Usando la simulación de cambio estocástico, obtuvimos que, con los actuales parámetros demográficos, la población cautiva tiene 74.0% probabilidades de extinción en 20.14 años a partir de 1992, o de dos a tres generaciones si se toma como base las T y Lambda calculadas. Una de las razones más probables para esta susceptibilidad a la extinción es que la población no ha alcanzado del todo una distribución estable de edades. Aún más grave que eso es el hecho de que la varianza en la tasa de nacimientos ha sido grande y directamente relacionada al alto grado de consanguinidad, lo que se refleja en poca viabilidad de las crías y baja fecundidad promedio entre los adultos reproductores. En lo que toca a la población mínima viable que puede ser establecida, encontramos que en el mejor de los casos podemos mantener un 68% de la variabilidad genética con una población total de 79 individuos y una población efectiva de 59 bajo las circunstancias biológicas, genética y demográficas actuales, es decir, con: T
= 7.1
El 68% de la heterocigosis original es una cantidad crítica, a partir de la cual, si se desea retener más, la N y Ne requeridas se incrementan inesperadamente. Para conservar el 71% de H por los mismos 50 años, necesitaríamos una Ne = 1576 y una N = 2101, números imposibles de alcanzar ni incrementando nuestros recursos disponibles hoy en un 1000%. En cuanto a los lineamientos básicos para el manejo genético y demográfico del lobo mexicano, los resultados de la simulación de apareamientos en distintas combinaciones, tanto de ejemplares del libro genealógico como de ejemplares silvestres hipotéticos, indicó que el mejor sistema de apareamientos es el llamado Esquema de Máxima Evasión de Endogamia de Crow y Kimura, modificado por Jones, Flesness y Foose. Este esquema permite que la representación alélica de cada fundador sea igual en cada generación, siempre y cuando se igualice el número de crías por camada y el radio de sexos. También permite que el coeficiente de consanguinidad o endogamia F permanezca en su menor valor generación tras generación. Otra conclusión importante en este rubro es que con el Esquema de Máxima Evasión de Consanguinidad permite que, mientras se mantenga igual la representación alélica de los fundadores, puede desdeñarse el coeficiente de consanguinidad hasta límites verdaderamente sorprendentes. Por otro lado, para la introducción de más fundadores a la población certificada actual se recomienda que se utilice en ellos el Esquema de Máxima Evasión de Endogamia y que la introducción de animales no emparentado al linaje consanguíneo se haga a una tasa baja por generación. En conclusión, los resultados globales de este estudio indican
que con la base genética actual no es posible salvar al lobo mexicano,
por lo menos de la extinción genética por pérdida
de variabilidad y fijación de genes deletéreos, ni
que tampoco es posible establecer una población mínima viable
para la conservación del potencial evolutivo. En consecuencia,
es ya un imperativo inaplazable el buscar, encontrar e incorporar más
fundadores al linaje existente. La pobación certificada puede ser
viable a mediano plazo sin que se manifiesten severos efectos por la consanguinidad,
pero no puede ser viable para conservar el potencial evolutivo.
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